Daniel Valderas Díez da Universidad de Valladolid, Espanha, conta sua passagem pela ESTCB
Mobilidade / 2011-11-26

 

Recuerdo con cariño mis primeros días en Castelo Branco. Mi primer contacto con la ciudad fue en el mes de Agosto de 2010, con la excusa de visitar a un amigo que estudiaba en la ESALD y que vivió en mi ciudad con una beca Erasmus similar a la que yo recebí. Debido a la proximidad de nuestros países, vinieron conmigo otros amigos y a todos nos encantó la ciudad, pero sobre todo a mí, porque en esa altura yo ya había recibido la noticia de que era mi destino Erasmus y me llevé una grande alegría tras haberlo conocido y haberme gustado tanto ese fin de semana. Volví a mi país con la sonrisa y el pensamiento de que la fortuna estaba de mi lado al recibir un destino tan bonito para estudiar. Enseguida inicié mis contactos con los profesores de la EST y puse en marcha el Proyecto Fin de Carrera que tenía que realizar en Portugal. Durante el otoño permanecí en España porque mi beca era sólo para un semestre, aunque volví a visitar Castelo Branco en el mes de Diciembre aprovechando una festividad nacional española para conocer la escuela y a mi orientador del proyecto. Lloré de la emoción de lo bien que me recibieron todas las personas de la EST y de Relações Internacionais, y me volví a casa con la ilusión y la seguridad de que iba a tener una magnífica estancia, pues conseguí encontrar un espléndido alojamiento para ello: la Residência de Estudantes do IPCB.
Tras mis exámenes habituales del primer semestre en mi país, mi beca Erasmus comenzaba. Me presenté en Castelo Branco el día 28 de Enero de 2011 para quedarme definitivamente los 6 meses siguientes, hasta el 25 de Julio. Me instalé en la Residencia y comenzó lo que sería la experiencia que más me ha marcado en la vida y que de certeza será clave en mi futuro profesional y personal. Lo primero que me impresionó fue el rápido ritmo con el que se iban desarrollando los acontecimientos. Pasé de estar yo sólo en una habitación, a recibir en dos días a mi compañero de habitación, un estudiante de ingeniería agronómica de México. El encuentro fue muy gratificante, y le llevo siempre en mi recuerdo. Aún no puedo creer que nos separen miles de kilómetros cuando hasta hace unos meses nos separaba apenas 1
metro. Los primeros días como estudiante en Castelo Branco los recuerdo también con mucha nostalgia, o con muchas “saudades”, como se dice en Portugal. Mi primera actividad fue comenzar el curso de Português para estrangeiros, en la Escola Superior de Educação. Aprendí mucho más de lo que ya aprendí en mi ciudad natal puesto que yo ya había estudiado la lengua portuguesa en España durante un año, y ello me permitió mejorar las partes del lenguaje que aún no dominaba. Después, empecé a conocer al resto de estudiantes Erasmus y
poco a poco empezamos a realizar cenas y convivios inolvidables. Tengo que decir que yo ya jugaba con ventaja, porque tenía amigos portugueses a los que también llevé a los convivios y fueron unas noches de eternas conversaciones en diferentes lenguas que jamás se podrán olvidar; así como las varias excursiones a Lisboa y a las preciosas playas fluviales de la Beira Baixa a finales de la Primavera que estudiantes extranjeros y portugueses realizamos juntos. Aunque no todo fue agradable, fui para trabajar y a medida que pasaban los meses mi proyecto se iba complicando, y las asignaturas españolas y portuguesas que estaba también estudiando iban requiriendo un
estudio profundo. Fue entonces cuando empecé a hacer amistad con mis compañeros de aula, tanto portugueses como procedentes de varios lugares de África. Ello me permitió integrarme aún más con la gente de la Residencia, puesto que muchos de ellos vivían allí también, y salir alguna noche con todos mis compañeros lusófonos. Debido a entenderme bien con ellos, fui poco a poco ganándome su amistad, hasta llegar a terminar mi estancia sintiéndome un estudiante portugués más. Tras aprobar las asignaturas y volver a España de vacaciones, preparé y terminé la defensa de mi Proyecto Final de Curso, que presenté en Septiembre de 2011 en Castelo Branco. Ahora que he vuelto a España, me llevo en mi cabeza y en mi corazón el gran tesoro de la amistad internacional y en estos momentos solamente puedo decir una palabra: Saudades...

Para mais informações em: http://www.est.ipcb.pt